Pequeño Relato Nostalgico.
Y no fue hasta el momento en que Mr. G se disponía a reposar, próximo al esternón de la señorita Erostida C., donde logro recordar y olvidar el pesar al mismo tiempo; donde aquella Doncella le confeso el adulterio provocado en un juego tradicional de la aldea donde moraban y que aquel perdon de Mr. G seria tan ligero para ella y todo lo contrario para el, porque el recuerdo de esa noche alimentaria la furia de aquel entonces hasta el punto de hervirle la sangre y quedara una cicatriz ulcerada por las ampollas de la quemadura. Sólo Erostida C. pudo aliviar el pesar y el recuerdo de aquel adulterio, pero al fin y al cabo, la Doncella nunca logro comprender la gravedad de su error al besar otros labios, los cuales eran ajenos del novio; ni caso tuvo los pedidos de este a ella, porque no importando cuanto ella sintiese el sabor amargo y salado de la vinagre, que era lo único que podía limpiar la impureza del adulterio, no pudo entonces recuperar la confianza de Mr. G, su novio. Mr. G. dese...